Muchos deciden dejarlas atrás, no pensar en ello y avanzar así día tras día arrastrando cada vez más pequeñeces que hubieran sido fáciles de solucionar en su día. Yo personalmente, después de estar meses haciendo el imbécil, tomé la decisión de no rebajarme a creerme capaz de no sufrir, y sufro, y lloro. Tanto como necesito, sin sentirme más débil, porque la sal de las lágrimas curan mis heridas y cicatrizan.
Hago todo esto, porque sé, que después, llega ese grandioso momento en el que se ha curado, ya no duele, ya puedo hablar de ello abiertamente, respirar profundo y sentirme feliz, no porque las cosas vayan bien en mi vida, sino porque yo estoy bien por dentro.
He dejado a personas pasar dentro de mí, más de las que debería y menos de las que me gustaría, y corro el riesgo de romper mi paz interior cada vez que lo hago. Pero, ¿qué es un corazón sin cicatrices?
Creo que cada vez que me rompen una ilusión, crezco un centímetro y estoy más cerca de alcanzar las estrellas, aunque me quede sola y el aire sea más frío a medida que subo, cuando llegue al sol, todo volverá a ser cálido.
Me gusta pensar que si no sufro, jamás podré ayudar bien a los que sufren, y por eso y por otras muchas razones, disfruto de mi sufrimiento.
Hoy, si toca, volveré a pasar un pequeño mal rato, si toca, nunca se sabe. Pero lo importante lo tengo claro, ya llevo crecidos 0'7 cm del que me queda por crecer con esto.
Este blog huele a talento y tú eres una artista
ResponderEliminarWininis
ResponderEliminar